13 mar. 2016

Elena (Andrei Zvyaginstev, 2011)


DIJOUS 17 DE MARÇ A LES 20:30 A LA VIOLETA


ELENA

Títol Original: Elena
Direcció: Andrei Zvyaginstev
Guió: Andrei Zvyaginstev
País: Rusia, 2011
Fotografía: Mikhail Krichman
Música: Phillip Glass
Interpretació: Nadezhda Markina, Elena Lyadova, Aleksey Rozin...
Durada: 109 min.
Versió: Versió Original Subtitulada
Gènere: Drama
Qualificació: No recomanada a menors de 13 anys


Sinopsi: L'Elena -una dona humil- està casada amb un home ric al que li demana constantment diners per ajudar econòmicament al seu fill, qui ja ha format una família. El seu marti només es preocupa per la seva filla, amb la que no té bona relació, i l'Elena busca per tots els mitjans ajudar al seu fill i la família que ha format, tot i que ell no sigui pas un exemple a seguir...




Premis:

2011: Festival de Cannes: Premi Especial del Jurat Ecumènic
2011: Festival de Sevilla: Millor Actriu (Nadezhda Markina)

Comentaris professionals:

“Zvyaginstev logra extraer emotividad de una historia aparentemente mínima aunque extrapolable aún en su vertiente política: el conflicto familiar como espejo de la depauperada moral rusa.” Puntuación: **** (sobre 4)
Jordi Batlle Caminal
Diario La Vanguardia

“Una fábula implacable, que trabaja magistralmente los tiempos muertos para crear tensión y que, con elegancia, estrangula la empatía que el espectador pueda sentir con el amor incondicional que lleva dentro una madre equivocada”
Sergi Sánchez
Diario La Razón

“A pesar de que avanza paciente y metódico, el filme acumula una tensión tremenda a medida que el relato se hace hondo. Una obra turbadora. Puntuación **** ½ (sobre 5).
Nando Salvá
Cinemanía




Desde Rusia con amor (de madre)

crítica de Àngel Andreu
Andrei Zvyagintsev logró, el año pasado, convertirse en un director de fama y reconocimiento mundial dando el paso definitivo a las taquillas de todo el globo con Leviatán (Leviathan, 2014), su última película hasta el momento. Seleccionada en los Globos de Oro, los BAFTA, con el premio de Cannes al Mejor guión e incluso haciendo carrera en los Oscar para conseguir la estatuilla en la categoría de Mejor Película de Habla no Inglesa, Zvyaginstev pasó de ser «un director con un apellido de difícil pronunciación» a un autor conocido incluso en tierra americana. En Europa, pese a que lleva años cosechando premios con cada cinta que estrena, no ha gozado de una distribución destacada. Esperemos que ahora cambien las tornas.

De todas maneras, no nos centraremos en su quinta, sino en su cuarta película como realizador: Elena (2011). Ganadora de premio de Jurado Ecuménico en el Festival de Cannes, Elena nos explica la historia de una mujer humilde casada en segundas nupcias con un hombre rico. Ella le pide constantemente dinero para ayudar económicamente a su hijo, quien ha formado una familia, pero el marido rico no quiere saber demasiado del tema, pues defiende que el hijo de Elena (su mujer y protagonista de la cinta) debe comportarse como un adulto y resolver sus propios problemas. Al mismo tiempo, el marido rico intenta mantener una relación tormentosa con una hija que no está demasiado por él. Elena, en mitad de este embrollo, intentará buscar la manera de ayudar a su hijo, aunque éste no sea un modelo a seguir.



La familia como núcleo céntrico de sus historias, la cotidianidad y los tiempos muertos son las herramientas esenciales con las que trabaja Zvyaginstev para construir esta fábula sobre los límites y la toma de decisiones de una madre para cuidar de los suyos. Si en Mother (Madeo, Bong Joon-ho, 2009) fuimos testigos de hasta qué podía llegar una madre para defender a su hijo, en Elena observamos como un caso individual se convierte en una metáfora (helada) de la pater/maternidad sin reflexión, del pesimismo sobre las inquietudes del futuro, de la falta de comunicación en la sociedad actual.

Pausada, meticulosa y tenaz, Zvyaginstev consigue crear tensión mediante suaves movimientos de cámara, evitando las elipsis y acompañándonos mediante los compases de la banda sonora al terrible destino de nuestros personajes. Nos encontramos ante un descenso a los infiernos sin posibilidad de frenado: desde que se abre la película con un plano determinado, la cinta irá avanzando tocando temas antagónicos como riqueza/pobreza, acción/pasividad, hablará de la modernidad, la religión y la superstición hasta terminar en un plano prácticamente idéntico a de apertura aunque tremendamente diferente en su significado. Durante poco más de hora y media de metraje, el director ruso nos ha atrapado con su retrato de los instintos más oscuros de la humanidad, del egoísmo al que puede verse abocado el ser humano y de la importancia de la toma de decisiones.

Un film de elegancia abrumadora, dura poesía de la realidad que permite realizar diferentes lecturas y sacar múltiples conclusiones. Y con una actriz protagonista que se carga cada minuto de cinta a sus espaldas, llena de fuerza y genio interpretativo, convirtiendo cada acción en coherencia, aunque sepamos que, en el fondo, se trata de una decisión equivocada. Una obra de visionado obligado, como todas las películas del ya conocido Andrei Zvyaginstev.


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