18 abr. 2016

Retratos de Familia (Anthony Chen, 2013)

DIJOUS 21 D'ABRIL A LES 20:30 A LA VIOLETA


RETRATOS DE FAMILIA

Títol Original: Ilo Ilo
Direcció i guió: Anthony Chen
País: Singapur, 2013
Fotografía: Benoit Soler
Interpretació: Yeon Yann Yann, Chen Tian Wen, Angeli Bayani...
Durada: 99 min.
Qualificació: No recomanada a menors de 7 anys

Sinopsi: Finals de la dècada dels 90, a Singapur, una família adinerada de tres membres -marit, muller i fill- rep a casa seva a Teresa, una dona filipina que ha vingut a la ciutat buscant una vida millor. Tota la família haurà d'adaptar-se a la presència de la Teresa, que altera encara més una situació ja tensa, però els vincles d'afecte i estima que es formaran entre el petit de la casa i la nova inquilina lluitaran per sobreposar-se davant les adversitats.


Premis:
2013: Festival de Cannes: Càmera d'Or (millor òpera prima)
2013: Festival de Gijón: Secció oficial llargmetratges a competició.



Comentaris professionals:

“Irresistible incluso para aquellos que abominan de películas con niño, Chen disfraza un angustioso drama social de delicada comedia costumbrista.” Puntuación: **** (sobre 5)
Phillip Engel
Fotogramas

“Retratos de Familia está llena de dulzura, humor y humanidad: de manera tan segura y bien conseguida que es difícil creer que este es un primer largometraje. Puntuación: **** (sobre 5)

Peter Bradshaw
The Guardian


Retratos de luz y soledad

crítica de Àngel Andreu

Quince minutos de ovación tras su final y con la Cámara de Oro a la mejor Ópera Prima en el Festival de Cannes, donde fue estrenada. Con estas credenciales – y dos años de retraso- llegó a pantallas nacionales Retratos de familia (Ilo Ilo, 2013), debut en el largometraje del singapurense Anthony Chen, enésima aproximación del séptimo arte a la crisis económica que todavía causa estragos en la sociedad actual, pero no por ello menos irresistible.

Contextualizada a finales de la década de los 90 en Singapur, en plena recesión económica asiática, la cinta nos presenta a una familia que acaba de contratar a una trabajadora filipina, Teresa, para que se haga cargo de las tareas del hogar. Esta familia está formada por tres miembros: la madre, embarazada de un segundo bebé y realizando horas extras en su puesto de trabajo, el padre, vendedor poco avispado pero con 15 años de experiencia, y el pequeño Jiale, un chico de apenas 12 años algo problemático desde que sus padres no están tanto por él. La tarea de Teresa no consistirá solo en tener la casa lista, sino también en cuidar y ganarse la confianza del pequeño de la casa.


Basada en los recuerdos de infancia del director, Chen nos presenta un fragmento de vida situado 20 años atrás, pero que no dista en absoluto de la situación en la que se ven enfrentadas muchas familias de la clase media actual. Basculando con extrema naturalidad entre el drama familiar, el cine de temática social y la comedia costumbrista, Retratos de Familia presume de una concisión y precisión admirables, donde en poco más de hora y media de metraje se abordan temas como la inmigración, las relaciones materno-filiales, la complicada situación socioeconómica y sus causas más directas, al mismo tiempo que se nos dan lecciones de humanidad.

Porque ahí reside la magnificencia de esta película: en la luz. Alejándose del melodrama, así como de los clichés tremendistas a los que nos tiene acostumbrado el cine de carácter social, Chen construye un relato basado en las acciones, las miradas y los pequeños gestos centrándose en la relación que se establece entre el pequeño Jiale y la filipina Teresa. Basculando entre la risa y el drama, pero sin ocultar aquella realidad donde viven nuestros protagonistas – xenofobia, muertes, problemas económicos, evitar caer en la vergüenza de confesar la pérdida de un trabajo o, peor todavía, de la fe...- el film nos ilumina con rayos de ternura y compasión, veracidad y naturalidad para acabar entendiendo todos los puntos de vista de este retrato familiar que bien podría ser el nuestro. Su cámara busca la verdad, sin golpes de efecto, sin trucos.



Al terminar, una sonrisa y un atisbo de esperanza recorre nuestra mente, al mismo tiempo que tenemos la sensación no sólo de haber visto una película inteligente y cariñosa, si no de haber vivido una temporada con estos personajes que aparecen en pantalla. Cine con corazón, tanto como de reflexión.




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