7 nov. 2016

NEBRASKA (Alexander Payne, 2013)


DIUMENGE 13 DE NOVEMBRE A LES 18:00 A LA VIOLETA

NEBRASKA

Títol Original: Nebraska
Direcció: Alexander Payne
Guió: Bob Nelson
País: Estats Units, 2013
Fotografía: Phedon Papamichael
Interpretació: Bruce Dern, Will Forte, Bob Odenkirk, June Squibb, Stacy Keach...
Durada: 115 min.
Versió: Versió Doblada
Gènere: Drama, comédia, road movie.
Qualificació: No recomanada a menors de 7 anys

Sinopsi: Woody Grant, un home d’avançada edat i amb símptomes de demència, decideix emprendre un viatge des de Montana fins a Nebraska per reclamar un suposat premi d’un milió de dolars que, segons ell, ha guanyat a una revista. No anirà sol, el seu fill David, amb el que quasi no té relació, l’acompanyarà durant el trajecte, refent la seva relació al mateix temps que viuen una inesperada aventura.
Premis:
2013: Premis Oscar: 6 nominacions, incloent pel·lícula, director, guió, actor i actriu secundària.
2013: Festival de Cannes: Millor Actor (Bruce Dern)
2013: Globus d’Or: 5 nominacions, incloent millor pel·lícula, director i actor.
2013: National Board of Review: Top 10 pel·lícules de l’any, 


Comentaris professionals:

“Irrefutable y perfecta. Entre la comedia triste, el drama majestuoso y el simple desengaño, Payne guía al espectador por una marea. Aparentemente la película más sencilla del director y, sin embargo, la más honda.”
Luis Martínez
Diario El Mundo

Nebraska es un maravilloso acertijo que cada uno tiene que desentrañar por sí mismo.” Puntuación: ***** (sobre 5)
Salvador Llopart
La Vanguardia

“Mezcla con gran delicadeza lo cómico y lo melancólico, y resulta emotiva sin tratar de ser sentimental.”
Manuel Piñón
Cinemanía



Postales y miradas
crítica de Àngel Andreu

Alexander Payne goza con el privilegio de ser uno de los directores y guionistas preferidos de la crítica especializada. No es para menos, pues en su haber se hallan pequeñas grandes joyas como A propósito de Schmidt, Entre Copas y los Descendientes. Todas en apariencia sencillas, pero de una profundidad y complejidad asombrosas que, además, producen fuerte calado en el espectador. Payne demuestra que tiene una voz propia en el arte de narrar historias, nos coge de la mano y nos incita a emprender un viaje con los protagonistas de sus narraciones, y pese a que no sepamos jamás donde acabará, nos dejamos llevar sentados en el asiento del copiloto.


Un viaje que, por cierto, siempre se produce de manera literal en sus películas. Haciendo referencia los protagonistas de los films mencionados anteriormente, Schmidt (Jack Nicholson), jubilado y tras la muerte repentina de su esposa, se montaba en caravana y atravesaba medio estado para ir a visitar a su hija, intentar evitar su matrimonio y, de paso, darle sentido a su vida; el aspirante a escritor, divorciado y deprimido personaje de Paul Giamatti en Entre Copas organizaba un viaje con un amigo suyo para probar vinos antes de la boda del segundo y, de paso, recordar cuán fracasados son; George Clooney se recorría toda una isla hawaiana en Los Descendientes para decidir vender sus tierras, recomponer la relación con sus hijas y, por si fuera poco, replantearse su vida tras el accidente que ha dejado a su mujer en coma.

En Nebraska también hay viaje: el que emprende Woody Grant junto a su hijo para recoger un premio de un millón de dolares. Su hijo tiene claro que se trata de un pufo, pero ante la insistencia de su padre, decide acompañarle hasta Nebraska, estado americano donde entregan el premio y donde creció su progenitor.


Rodada en un precioso blanco y negro, Nebraska es una postal en la que no hay una simple fotografía, si no un retrato de una vida. La vida de un personaje hosco, cerrado, taciturno que intenta recuperar su dignidad a toda cosa. Un viaje hasta el pasado observado con los ojos del presente, de la vejez, del conocimiento de quien se ha hecho mayor pero quiere sentirse grande. O vivo. Payne dirige con mano maestra un retrato de perdedores a los que adora. Sigue ofreciendo un característico tono sarcástico en la realización del film, pero abraza un tono más humanista, cercano y cariñoso. Cada fotograma rezuma nostalgia y melancolía, con sus luces y sus sombras, conmueve y ofrece un relato poético y gratificante. El drama se mezcla con la comedia, el realismo con el surrealismo, el dolor con la alegría. Payne no retrata una simple paisaje con unos protagonistas. Los conoce, los quiere y nos los presenta.

Maestro de la contención y bellamente sutil, todo funciona a la perfección en Nebraska. Bruce Dern está simplemente majestuoso como protagonista, convirtiendo una simple mirada en un profundo pozo de significados. Will Forte, en el papel de su hijo, se sitúa en el mismo lugar que el espectador y ejerce la difícil y grandiosa posición de copiloto de los acontecimientos, así como piloto de la comprensión. Y June Squibb en el papel de la mujer de Woody Grant, memorable roba escenas, poderosa, transgresora, capaz de arrancar carcajadas en la platea y, segundos más tarde, hacer que se nos derrita el corazón. Payne sabe que los protagonistas de sus historias, de la vida, son las personas que la viven y aquí nos regala una demostración de gran cine que, como las grandes historias, merecen ser contadas y jamás olvidadas.




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