10 dic. 2014

LA JAULA DORADA


Títol original: La cage dorée
Direcció: Ruben Alves
Guió: Ruben Alves, Jean-André Yerles i Hugo Gélin
País:  França, 2013
Fotografia: André Szankowski
Muntatge: Nassim Gordji Tehrani
Interpretació: Rita Blanco, Joaquim de Almeida, Roland Giraud, Chantal Lauby, Barbara Cabrita, Lannick Gautry, Maria Vieira, Miguel Alves (Com Miguel).
Durada: 90 minuts
Versió: original subtitulada en castellà
Qualificació: Apta per a tots els públics


Premis 2013: Premi del públic a l'Acadèmia del Cinema Europeu. Premi Cèsar a la millor òpera prima.






Sinopsi
Maria i José Ribeiro fa gairebé trenta anys que viuen i treballen en un elegant edifici d'un bon barri de París. Aquesta parella d'immigrants portuguesos cau bé a tothom al seu barri. Però el dia en què finalment se'ls presenta l'ocasió de tornar a Portugal en les millors condicions, ningú vol deixar que se'n vagin. Fins on seran capaços d'arribar per retenir-los? Però què volen ells? Tenen María i José, de veritat, ganes de marxar de França? D'abandonar la seva preciosa gàbia daurada?

La nostalgia del emigrante. Bloc de cine
La jaula dorada es una comedia con toques dramáticos sobre la inmigración y la pertenencia a un lugar.
El debut en el largo de Ruben Alves tiene mucho de esa nostalgia del inmigrante que, aunque haya vivido —e incluso nacido— en un país que no es el suyo durante casi toda una vida, sigue sintiéndose como un intruso. Y aún así, puede llegar a sentir nostalgia inversa cuando la posibilidad de un futuro mejor en tu tierra natal está tan cerca. Una premisa en la que percibimos ciertos toques autobiográficos del director
en su forma de retratar a la familia portuguesa y sus costumbres, frente al estilo de vida de la burguesía parisina para la que trabajan.
Con una narración y estilo amables, esta nostalgia se nos presenta de forma muy natural y con mucho sentido del humor, aunque como en todas las películas de este tipo, los tópicos y los choques culturales suelen estar a la orden del día.
Dicen que París es la segunda ciudad portuguesa con más habitantes después de Lisboa y que la gran parte de ellos son porteras de elegantes edificios y albañiles. En eso, 'La jaula dorada' sigue el 
tópico a rajatabla, para hablar también del problema de la diferencia de clases y nos presenta variopinto y colorido abanico de personajes secundarios que crean esa pequeño ghetto portugués en pleno barrio burgués de París.
Una casa portuguesa. Por Vargtimmen
Por desgracia o por fortuna, según se mire, los portugueses han sido y siguen siendo uno de los pueblos que más han tenido que emigrar en busca de un futuro. Su destino durante mucho tiempo era cruzar el charco y embarcarse hacia una nueva vida en Brasil o arriesgarse a emprender esa aventura en los Estados Unidos. Con el tiempo, en el siglo XX, se cambió esa tendencia y en plena dictadura de Salazar y a la par que el país se embarraba en las guerras coloniales, los destinos preferentes fueron Alemania, Luxemburgo y sobre todo Francia. 
El país galo vivía en las décadas de los 60 y de los 70 un crecimiento económico importante que atrajo en torno a un millón de portugueses, principalmente en el cinturón industrial de las afueras de París. La mala situación económica y laboral en su país de origen y la mayor información que se tenía de la realidad en otros países vecinos, donde se llegaba a ganar hasta 5 veces más de salario medio, hicieron que muchos dejaran atrás sus raíces en ocasiones para toda la vida. 
La película que nos ocupa La cage dorée, debut en el largometraje de Rubén Alves nos introduce, de un modo obviamente amable, en la realidad de esos 
portugueses que siguen instalados en Francia o que descienden de aquellos que dieron el paso anteriormente. 
Largometraje con vocación de comedia amable La cage dorée es una película que reproduce, tal vez en exceso, estereotipos portugueses perfectamente identificables y que en torno a ellos construye muchas veces su discurso o busca resultados cómicos a través de recurrir al bacalao, al oporto, al fado o a una saudade algo descafeinada
Es una película construida para resultar comercial, con un tono simpático, sin grandes espacios para el 
riesgo, que tal vez abusa del por otro lado genio musical de Rodrigo Leao, quien realiza una banda sonora a base de reinterpretar temas de su carrera, que nos deleita con temas emblemáticos de la historia musical portuguesa como, no podia faltar, la voz de Amalia Rodrigues, en este caso con un tema de los 50 "Uma casa portuguesa", en cuya letra se incluye una declaración de principios que se intenta reflejar en el carácter de la familia protagonista de la película y por extensión al portugués medio general "La alegría de la pobreza está en esta riqueza de dar y ser feliz".

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